Vino Para Mí

Hay una banda sonora especial para la matanza moderna. La mayoría no son envenenando a la gente en un sueño permanente. Cuando un asesino moderno con un arma moderna asesina a 50 personas y hiere a 53 más, hay un sonido que sigue el carillón del último casquillo cuando cae al piso. Mucho tiempo después de los gritos y llantos y sirenas se colocan por otro lado, hay otro sonido, nos dicen.

Teléfonos móviles.

Cincuenta teléfonos móviles, gritando continuamente en la noche mientras que padres, amantes, hermanos, amigos, maestros, primos, todos y cada uno tratando a penetrar el silencio horrible de no saber. Cincuenta teléfonos móviles, baterías funcionando por un día más, familias quienes posiblemente nunca funcionan otra vez. Cincuenta teléfonos móviles, gritando en el vacío, amor y terror y desolación y tristeza y esperanza. Cincuenta teléfonos móviles, todos cargando el amor desesperado  de la familia, lo que los Consejos de Investigación Familiar y los Grand Ayatolás del mundo insisten nunca pueden ser parte de nuestras vidas.

Cincuenta teléfonos móviles que nunca sonarán más.

No lo voy a nombrar. Su nombre no merece compartir una línea con Juan Ramón Guerrero y Peter González-Cruz, Luis Vielma y Kimberly Morris, Mercedez Marisol Flores y Deonka Deidra Drayton.

Aquí hay dos nombres de relaciones míos, aunque las personas nombradas no son familia.

Nos dicen que él fue inspirado por su disgusto a ver a dos hombres besándose en Miami. Me pregunto si fueron el primo de mi padre y su marido, quienes han vivido en Miami por la mayoría de sus vías y quienes pelearon por ese derecho. Nunca vamos a saber. Probablemente es mejor así.

Viví por diez años en la ciudad done este monstro decidió que personas como yo se necesitaban poner a la espada, y visité en veranos e inviernos por años más. He dormido en hoteles en la ciudad en donde él puso balas en cien personas, pasado días en el parque temático que él exploró antes que decidir que una discoteca será mejor destino, cuidadosamente manejó alrededor de esa ciudad en vez de a través de ella cuando hice mi escape al norte para evitar al tráfico de ese parque. Pregunta a cualquier visitante para los nombres de dos ciudades de la Florida,  y las respuestas son Orlando y Miami, Tallahassee si has encontrado alguien a quien les gusta los capitales. Son las gemas de la Florida, manchadas ahora con sangre los centros de donación no quieren.

Flyer for Pulse's 11 June event, a "Latin Night" featuring Reggaeton, Bachata, Merengue, and Salsa. Two entertainers are depicted, both trans women of color.
He came for me.

Y sí vino en particular para personas como yo. La noche que el decidió que mis perversiones occidentales necesitaban ser purgado  fue la noche que Pulse—nombrado para honrar el hermano muerto de la dueña—honoró y celebró su comunidad hispana con reggaeton, bachata, merengue, y salsa. Seleccionó la noche en que las cabezas de cartel fueron mujeres transgéneras negras y hispanas. La noche en que él decidió a matar 50 y herir 53 fue la noche en que personas quienes parecen a mí y tienen nombres como la mía y cocinan comida como la mía y temen al propósito de revelar su verdad a su familia como yo llenaron esa discoteca. La noche que él mató, el grupo más vulnerable en las Américas estaba en el escenario declarando, “Todavía estamos aquí, y todavía somos bellas.”

Personas están llegando a casa en bolsas quienes parecen a mis primos y colegas y maestros y tienen nombres como el chico que salió con mi hermana.

Personas están llegando a casa en bolsas del tipo de fiesta que yo visitaría secretamente si yo había descubierta mi misma en Orlando en vez que en Ottawa.

Personas están llegando a casa en bolsas del tipo de fiesta a que personas homosexuales y transgéneras visitando a Disneyworld desde Miami asistieran cuando necesitaban algo más adulto después de todos esos caracteres.

Personas están llegando a casa en bolsas quienes pudieran haber sido yo.

Es diferente cuando pasa tan cerca de ti.

Mortalidad es un monstro mujeres transgéneras de color vuelven en mascota, rodeado amigablemente  sobre nuestros pies y ronroneando cuando sus orejas se acarician. Un nunca se va, nunca pasa hambre, y normalmente haca nada más que juguetonamente atacar a nuestras manos. Pero algunos días, usa dos patas y una boca y da una mordida viciosa. Algunos días, nos derriba al suelo y nos entrapa con su peso, un gruñido, y garras retractables. Algunos días nos lleva a su cueva y babea sobre nuestras heridas hasta que se aburre. Algunos días, saca un pedazo de nosotros y nunca lo devuelve.

Nunca se va. Nunca se pasa hambre. Y nunca nos deja olvidar que está aquí, rodeado de nuestros pies y ronroneando en nuestros manos, nuestro por siempre mientras que monstros como el de Orlando sigue dándole comida.

Necesita ser mascota, porque si no, es espectro, y ninguna pared nos proteja.

Hoy, mortalidad tiene los ojos de ese monstro y sus garras suenan como casquillos. Mañana, su respiración es el clic suave de una navaja. El día siguiente, su ronrón es traqueteo de demasiadas pastillas.

Hoy, vi a los nombres llegando en olas, cada uno familiar en la manera en que los nombres del tribu de uno pueden ser familiar si has oído muy pocos de ellos recientemente, cada uno el tipo de puñalada que perder los aliados potenciales de une en una cultura intensamente homofóbica siempre es, cada uno el giro terrible de yo no soy tan leja.

Tengo amigos quienes pasaron su niñez en esa ciudad.

Tengo padres quienes no van a entender por qué este evento me importa.

Tengo relaciones quienes ni ven el conflicto en hacer oraciones hoy a su dios cuando ese mismo dios católico tira maldiciones sobre nosotros cada domingo en sus iglesias, cuando ese dios es el primer entre los razones que mis padres reaccionaron a mi género y orientación con rabia y dolor en vez que alegría, cuando ese dios es una imposición que nuestra gente nunca merecieron y que nos restringe y nos perjudica hasta este día, cuando el portavoz de ese dios (¡Uno de nosotros!) declaró que mujeres como yo son peligros a la familia al nivel de las armas nucleares.

Tengo amantes cuyos sentimientos hoy son todos de segunda mano, afortunadamente separada de la inmediatez de este hecho:

Vino para mí.

Vino para mí, y me recordó que todavía soy suficientemente joven para ser estadística.

Vino para mí, y me recordó que no es solamente mi propia gente que me hacen querer quedarme tan lejos de la Florida que puedo.

Vino para mí, y si mi situación personal había cagádose el mes anterior en vez que el mes que viene, es posible que yo había sido allí.

Vino para mí, y puso balas en cien personas quienes parecen a mis colegas y vecinos y el hombre que nos hizo nuestras puertas.

Puso algunos de esas balas en personas que parecen a mí.

He tenido pesadillas cada noche por tan largo que no me acuerdo cuando empezaron. Van a ser diferente por un tiempo.

Porque él vino para mí.

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Vino Para Mí
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